
Llega el ansiado fin de semana y, si no tienes plan para hoy, aquí te presentamos una alternativa más que interesante. En el Teatro Maravillas puedes disfrutar de una de las mejores obras teatrales en Madrid, donde la creatividad, el ingenio y la improvisación son los protagonistas. Si aún estás pensando qué hacer esta noche ve a ver Jamming, estoy seguro de que no te defraudará.
Un show tremendamente original en el que cada actuación es improvisada, única e irrepetible y se construye ante los ojos del público.
Hace una semana tuve la oportunidad de vivir en primera persona un Jamming en directo. Debo reconocer que al principio era un poco escéptico. No confiaba en que la representación tuviese ritmo y encanto suficiente. Pero en Jamming te seducen desde el principio y, en cuestión de minutos, estaba completamente sumergido en su mundo.
Teatro Madrileño: Jamming
Hablar de Jaming es hablar de improvisación, pero improvisación elevado al cuadrado. Os explico un poco la dinámica (tranquilos que no voy a destripar la representación).
De repente surgen unos temas al azar en cuya elección el público tiene mucho que ver. Hay temas para todo. Algunos son completamente caóticos, otros profundos, unos graciosos, otros más dramáticos…Tomando esto como punto de partida los 4 actores, casi en cuestión de segundos, crean de la nada una representación. En ella los personajes aparecen con la misma rapidez con la que se crean. Perfiles muy diferentes que entretejen una trama que nunca se sabe por dónde va a discurrir. Creo que eso fue una de las cosas que más me gustó de Jamming. Parecía que podías intuir por dónde iban a ir los tiros pero, al final, todo cambiaba.
Tramas divertidas, animadas, con ritmo que se interpretan siguiendo el estilo de un género concreto. Tarantining, telenovelling, tragedia grieging….no hay nada con lo que ne atrevan este grupo de actores. Eso sí, hay una regla básica que nunca se puede perder. Todos los temings siempre tienen que acabar en ing.
Son muchos los motivos que hacen de Jamming una de las representaciones más especiales. Una de ellas es la participación del público. Y es que desde el principio te hacen sentir parte de la obra. Tranquilos no os voy a decir como.
Otra de ellas es la propia animación del ambiente. Si hay algo que no vas a conseguir allí, es aburrirte. Todo va rápido, las escenas van y vienen, sin parar el ritmo. Eso sí, buscando la coherencia en la entropía de la improvisación.
Pero si hay algo a destacar dentro de esta producción son los actores. Profesionales con una gran creatividad que, sin ayuda de atrezo, construyen historias, crean personajes con los que pasarás un buen rato.
Sinceramente a mi me han conquistado, y prometo volver, porque lo bueno de Jamming es que cada obra es única e irrepetible. Nunca se sabe por dónde irán los tiros.

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