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125 años del Beti Jai, un frontón neomudéjar recién rehabilitado

El Beti Jai, traducido como «siempre alegre», es un frontón de estilo ecléctico y neomudéjar obra de Joaquín de Rucoba y Octavio de Toledo. En su momento se construyó en 1893 con materiales y técnicas poco comunes para la época. Hoy en día está catalogado como Bien de Interés Cultural y declarado Monumento nacional desde 1991.

Un frontón que se convirtió en cárcel

Es un edificio único en todo el mundo dedicado a este deporte, se encuentra en la calle Marqués de Riscal, 7. Ahora se acoge a las normativas del Conjunto Histórico de la Villa de Madrid. El frontón se utilizó hasta 1918 como espacio deportivo, a partir de 1919 fue un taller, comisaría policial y hasta cárcel.

No fue hasta 2015 cuando el Ayuntamiento consiguió expropiarlo e inicio su rehabilitación. Era gran prioridad recuperar su estado original puesto que el abandono había provocado serios daños. Se han necesitado cinco millones de euros para esta restauración.

Los trabajos de recuperación terminaron en enero y pronto se abrirá al público para el disfrute de todos los madrileños. Además, ha recopilado documentación al respecto para favorecer el conocimiento del lugar. La prioridad ha sido recuperar el estilo original para mostrar de la mejor forma este juego de pelota emblemático.

Rehabilitación y supervivencia del edificio

El Beti Jai tiene una planta con forma elíptica, un interior con fachada curvada con estilo neomudéjar que sorprende y columnas y vigas que dan gran visibilidad. El paso del tiempo y su decadencia llegó a poner en peligro la supervivencia de este espacio.

Gracias al trabajo de investigación realizado por los expertos se han recopilado documentos, periódicos y fotografías que devuelven la esencia al lugar. Se descubrió que las arquitecturas desvelaban un arco neomudejar en el lateral ocultado tras un tabique.

Además, encontraron las tejas planas originales en una recámara, descubriendo la modernidad de sus técnicas. Curiosamente fueron realizadas en la Gran Tejería de Eloy Silió, por lo que se han realizado moldes específicos para su nueva fabricación.

Recuperando la esencia de su arquitectura

Todo el edificio ha sido analizado mediante láser escáner para acceder a la dimensión de los desperfectos. Más tarde, se reforzó la estructura ya que la degradación ponía en peligro su estabilidad. También se recuperaron las gradas, la verticalidad de los muros y la fachada.

Ahora, las letras originales lucen en el exterior del edificio Beti Jai. Para mejorar los muros del frontón se puso especial delicadeza. Asimismo se han reconstruido escaleras y el cuerpo de las gradas. Todo el proceso de rehabilitación puede verse en un vídeo en su web que te asombrará.