Hemos vivido las obras de teatro desde que el Teatro de las Culturas han formado parte del festival Con-Vivencias. Nos hemos reído y nos hemos emocionado con cada una de ellas. Pero ha llegado el momento de hablar más concretamente de la obra «Es mi hombre» de las artistas Livianas Provincianas.
Los cuplés, como homenaje y reivindicación
Antes de entrar en detalles y para que puedas hacerte una idea general, «Es mi hombre» es un cabaret que hace uso del género del cuplé para divertir, emocionar, así como también para hacer reflexionar y rendir homenaje a las mujeres en diferentes aspectos.

Dicha obra está interpretada por el equipo de Livianas Provincianas, el cual está formado por la Reme (Paloma García-Consuegra) y La Berta (Irene Domínguez). Ellas son las artistas que conducen la obra, las temáticas, la diversión y la reflexión a través de su personalidad y de su historia, así como también de sus voces.
La temática sutil pero potente de la obra
En «Es mi hombre» se encuentra el equilibrio entre la fluidez del entretenimiento y la fuerza de la reflexión y la crítica. Se puede dudar de qué parte se pretende que pese más, pero al meditarlo bien se llega a la conclusión de que, al fin y al cabo, la intención es la de crear un espectáculo a través del mensaje social.
De esta forma, el dúo nos hace llegar diferentes temas sin que se introduzcan dentro de la obra de forma forzada. Al fin y al cabo, son temáticas que están vinculadas a la forma de ser y a la vida de la Reme y de la Berta. Mujeres que han vivido la presión social del patriarcado, los roles de género, las consecuencias del machismo y del maltrato, sin olvidar el erotismo, la sexualidad femenina y plasmar la vida del pueblo español. Y si decimos que lo hacen de forma sutil se debe a esa fluidez de la narración, que hace llegarnos los mensajes con la potencia adecuada.

Los cuplés como eje de la historia
Y evidentemente, la pareja de mujeres no han olvidado darle protagonismo a los cuplés. De hecho, los mensajes y las temáticas que desarrollan se desenvuelven en piezas de cuplés. Cuando escuchamos las voces de las actrices, que para nada nos dejaron indiferentes, pudimos disfrutar de diversas metáforas picaronas que daban visibilidad a la sexualidad femenina.
Del mismo modo y por el contrario, también fue a través de los cuplés que conocimos el duro mensaje acerca del maltrato. Aunque no entraremos en detalles para no estropear la potencia de dicho clímax.
No obstante, y aparte de los cuplés, el humor fue el hilo conductor de toda la historia. Y es que las actrices hicieron reír a los espectadores, interactuando constantemente con ellos y haciéndoles partícipes de su mundo de modistas y de cupletistas.
Uno de los detalles que no podremos olvidar es que podremos encontrar al dúo de artistas en el número 17 de la Plazuela del Tribulete.

Las conclusiones sobre «Es mi hombre»
Dejando de lado algunos problemas en la acústica que pudieron jugar en contra en algunas pocas ocasiones, la conclusión que sacamos de su obra «Es mi hombre» es realmente positiva.
Después de todo, se trata de un homenaje de aquellas mujeres que también dedicaron su vida tanto a coser como a cantar, así como de una forma de dar visibilidad al género del cuplé, dándole un trasfondo de crítica que bien puede adecuarse tanto al siglo pasado como al actual. Y estos formatos son muy necesarios dada la falta de obras feministas que aborden tal gama de temáticas que «Es mi hombre» y Livianas Provincianas tratan.
Así pues, desde aquí animamos las artistas que sigan trabajando para aportar espectáculos que reivindiquen el feminismo y critiquen aspectos sociales a través del humor y de la música de los cuplés.

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