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Furias y féminas, en el festival Con-Vivencias

El sábado pasado, tuvimos la oportunidad de asistir al Teatro de las Culturas a  la representación teatral dirigida por Nela Linares Antequera. La obra estuvo dentro del marco del Festival de Teatro Social Con-vivencias. En sólo treinta minutos, tres actrices nos dieron un viaje al pasado, enfrentándose a nuestro presente y buscando un futuro más femenino.

Una obra con mucho temple femenino

Cuando revisas la programación del festival de teatro, notas que de verdad es un festival de convivencias. No se equivocaron en colocar la amena propuesta de Nela Linares Antequera. La joven directora de la obra es comunicadora audiovisual por profesión y también tiene estudios de escritura de guión. Por ello, podemos intuir que debe tener una necesidad por vivir el arte.

Desde el primer minuto, la historia se desarrolla cuando aparecen tres fantasmas. El pasado viene para recordarnos que no hemos avanzado mucho. Concepción Arenal, Emilia Pardo Bazán y Gertrudis Gómez de Avellaneda aparecen como fantasmas planeando una conspiración contra Arturo Pérez Reverte. ¿Qué tienen en común los tres personajes? Las tres, furias y féminas, fueron excluidas de la RAE por ser mujeres.

El mérito

La representación de las tres actrices no necesita mucho de escenografía. Tres mujeres, tres sillas y una mesa, esos elementos les basta para inundar el escenario del Teatro de las Culturas y hacer llegar su mensaje. Con esa simplicidad, les es suficiente para iniciar una conversación, un debate, una lucha.

Que se otorgue al mérito lo que es sólo del mérito y no del sexo. Lo establecen claramente como mensaje durante toda la obra. Apuestan, por la no economía del lenguaje. El personaje de Emilia nos decía «El lenguaje debe ser rico, no económico». Haciendo alusión a como en la época en la que vivimos todavía existen instituciones que no reconocen o integran a la mujer.

En tono de comedia, se nos invitaba a reflexionar sobre el significado de la palabra mujer dentro de la RAE. Mujer: persona del sexo femenino. Mujer que ha llegado a la edad adulta. Mujer que tiene las cualidades consideradas femeninas por excelencia. Esposa o pareja femenina habitual. Mujer de gobierno. Mujer de la calle. Mujer de punto. Mujer mundana. Y podría seguir, con todas las definiciones que se establecen en nuestro diccionario.

Hace algunos años, leí un interesante artículo de Linda Nochlin, historiadora de arte. ¿Por qué no ha habido grandes mujeres artistas? Con una pregunta muy directa, muy clara, sin anestesia. El artículo fue publicado en el año 1971 como parte de la revista ArtNews.  El escrito planteaba una reflexión que giraba en torno al hecho de que los grandes genios artísticos como Miguel Ángel o Picasso no hayan tenido un correlato femenino. Nochlin, planteaba que la culpa de esto no había que buscarla en nuestras hormonas o en nuestros ciclos menstruales. La culpa, claramente se tenía que buscar en nuestras instituciones y en nuestra educación.

Linda Nochlin, historiadora de arte.

Tres mujeres y su fuerza

Yo no sé si Lena Linares Antequera, habrá leído a Nochlin. Sin embargo, su trabajo es el eco de muchas conversaciones muy necesarias. Y que el deber de muchos es seguir incentivando, además de que se sigan creando espacios donde poder hablar de ello.

La representación en escena de Paloma García Consuegra durante la representación fue divertida, amena, sin pudor en el papel de Concepción Arenal. Begoña del Castillo, interpretó a Emilia Pardo Bazán con un temple en escena que nos hacía pensar que era la voz de la razón. Y Carmen Valverde, nos sorprendió con su acento y sabor cubano interpretando a Gertrudis Gómez de Avellaneda.

La obra dentro del marco del festival Con-Vivencias fue la excusa perfecta para reír viendo la verdad. Las tres actrices pisaban fiuerte y empoderaban con su actitud entre ellas. Imagina a tres mujeres ilustradas, con arte, que se unen para enfrentar al patriarcado. En lugar de coger un fusil, tienen sus armas: sus obras. Y además, uno que otro vermú.

Las mejores armas de la obra

Sí, las mejoras armas son sus obras, su arte, su conocimiento. El movimiento que se ha generado en pos de un futuro feminista, de espacios más juntos, es una ola que no bajará.

Es una obra que desde la comedia te llama a que reflexiones, te llama a pensar en todas esas mujeres que están en la oscuridad. ¿Cuántas artistas o escritoras conocidas puedes nombrar? ¿Más de quince? ¿menos de diez? Probablemente te pase esto, que no puedas nombrar muchas. Muchas invisibilizadas por la historia, por las instituciones, por la vida. ¿Por qué cuando hablamos de Lee Kransner, tiene que ser la mujer de Pollock? O ¿Donde hablamos del arte de Ana Mendieta? de Ouka Leele o de Judy Chicago, de los poemas de Patricia Benito o de Elvira Sastre.

Más obras así, por favor

Para mí, el teatro de resistencia el proyecto de Nela Linares Antequera, debería plantearse el exportarlo a muchos lugares. Resulta interesante traer al presente creadoras olvidadas y ver qué piensan sobre nuestro presente, para ayudarnos a construir un nuevo futuro.

Desde una sala pequeña, me remonto a mi época de visitar teatros pequeños y embriagarme de propuestas apasionadas. Sentirme inmersa en un viaje donde las personas que están frente a mí disfrutan su arte. Viven el arte hasta la médula, apasionados que se entregan por el todo y que te dan su verdad.

Sentí en la obra, en su comedia, en su sencillez y en toda su humildad, los ecos de por qué amo tanto el arte. Porque me permite sanar, me permite reflexionar. Una representación de la vida, que nos hace ver desde distintas ópticas, todas las formas de comprender el mundo.