En el Meridiano 100 trabajan por mantener una imagen, una esencia que les diferencie del resto de restaurantes del barrio. Hoy te hablamos un poco más sobre este apasionante establecimiento que pueden encontrar en la calle San Andrés 26.
Su identidad
El restaurante es el resultado de un sueño. El sueño de un diseñador gráfico y de una diseñadora industrial que deseaban tener un negocio propio. La tercera variable de la ecuación la representa el chef, amigo de la pareja que también planificaba la apertura de un lugar en el que se sirviese auténtica cocina mexicana.
Con la combinación de estos factores el negocio comenzó a andar hace un año aproximadamente en pleno corazón de uno de los barrios más de moda en Madrid. Aunque buscaron otros emplazamientos, Malasaña acabó por conquistarles encajando a la perfección con la imagen y la proyección que quería dar de su negocio.
Malasaña tiene una gran aceptación por lo de fuera
Poco queda del local en el que erigieron los pilares de lo que hoy es en día.»Abrimos con lo que pudimos. Poco a poco hemos ido decorándolo y trabajamos por tener una imagen que se escape de lo que ya hay». El restaurante tiene una decoración sencilla, sin grandes ornamentos ni pretensiones. En el diseño juega un papel importante la geometría que, combinada con la gama cromática, proyecta la imagen de un restaurante alternativo mexicano.
Sabor tradicional
Además de apostar por la creatividad, la innovación y la fusión, en este restaurante se trabaja mucho por mantener los sabores tradicionales y los procesos artesanales.
Para ello trabajan con proveedores que les suministran productos directamente importados desde México. Conseguir la mejor materia prima resulta de vital importancia para conseguir la excelencia en los platos. Ésta es una idea que tienen muy arraigada.
Un ejemplo de su apuesta por los sabores tradicionales y los procesos artesanales es el agua de Jamaica. En lugar de usar néctares o concentrados ya preparados, aquí importan la flor de hibisco para prepararla directamente allí y ofrecer la mejor versión de esta bebida.
Una carta con sello propio
Con el fin de huir de la visión más encasillada o estereotipada de la cocina mexicana han elaborado una carta, muy afín con la esencia e imagen del restaurante. En la carta no se encuentran innumerables listas de platos. Una oferta sencilla que les permite mejorar con cada servicio.
La elaboración de la carta ha sido un proceso de auténtico aprendizaje. «Son los propios clientes los que te van llevando hacia las cosas que les gustan». Es la forma de conseguir la aceptación que está teniendo la cocina del local. En el momento en que un plato deja indiferente a los clientes se retira de la carta y se apuesta por una nueva incorporación.
Sin duda alguna la auténtica protagonista del restaurante es la carta estacional, que lejos de mantenerse con parámetros fijos o estáticos busca continuamente la reinvención y la creatividad de la que hace gala el restaurante.