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Hummusería esencia urbana home made (3/3)

¿ Recuerdas la Hummusería? Es un restaurante vegetariano del que te hablamos hace muy poco. Hoy volvemos a hablar de él, pero en esta ocasión sobre su peculiar y marcada estética. Un diseño con mucha personalidad que crea un halo acogedor en el que degustar las especialidades de la casa.

Una estética muy del barrio

Si algo tiene Malasaña es que es un barrio con una estética muy marcada y plural. Muchas tendencias, muchas fusiones conviven en sus calles en un hermanamiento en el que el arte es lo importante.

Y si algo tienen los bares del barrio es que trabajan esa estética. Como si de una extensión de las calles se tratase los bares inundan su espacio del arte urbano, de la esencia del barrio. Una suerte de impronta que se reproduce casi de forma sistemática en los locales que trabajan por mantener esa identidad. 

Como ejemplo de ello lo encontramos aquí. Un lugar donde que el diseño pasa por una fusión del toque urbano, con un cierto protagonismo del mundo vegetal, y altas dosis de una tendencia Do It Yourself. Tendencia, por otro lado, muy acorde con la filosofía del establecimiento.

No hacen falta salones de dimensiones astronómicas. Con un pequeño comedor como el que nos encontramos se crea ese ambiente acogedor del que hemos hablado. Es más que suficiente para conquistar los paladares de los comensales. 

El mostrador de ladrillo visto se intercala con los elementos vegetales que decoran toda la estancia. Una pequeña alegoría del espacio urbano, en el que ladrillos y cemento conviven con una vegetación que trata de hacerse un hueco entre el ajetreo cosmopolita.

El espíritu home made

El comedor de la Hummusería está dividido en dos partes. En la parte superior se puede disfrutar de un pequeño espacio, algo más recogido, en el que la decoración cobra una especial relevancia. Por un lado tenemos una barra, al más puro estilo de cocina americana perfecto para grupos pequeños.

Pero no es el único reducto destacable aquí. Tiene un rincón único en el que disfrutar de un momento único en buena compañía. Un banco de madera acolchado y unas mesas bajas dibujan el atrezzo de este pequeño reducto en el que dejarse llevar. Por otra parte, la zona inferior del local está equipada con mesas de madera todas ellas decoradas con unos jarrones con flores naturales completamente home made.

Siguiendo la línea marcada por su decoración, su vajilla guarda ese toque vintage que tanto está de moda. Aquí el hummus se sirve en cazuelas de metal rojo que nos transportan a otro tiempo en el que éramos más pequeños, más inocentes.

En definitiva si algo lo caracteriza es el exquisito equilibro con el que se combinan todos y cada uno de los elementos integrados y dispuestos a lo largo de su espacio. Un equilibrio con el que se garantiza y asegura esa aura de tranquilidad y cercanía con el que conquistan a muchos paladares.