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¿Cuáles son las técnicas de FIV más empleadas?

científica en un laboratorio observando por un microscopio

La Covid-19 ha afectado a todos los niveles nuestros ritmos de vida. Con el paso de los meses, hemos tenido que adaptar nuestras rutinas de trabajo, nuestra movilidad o nuestra forma de relacionarnos con las personas de nuestro entorno. La asistencia y prestación de servicios sanitarios también se han visto claramente afectadas. En concreto, según los datos de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), durante la pandemia llegaron a anularse más de 14.000 ciclos programados de reproducción asistida.

El avance y la investigación en ámbito de la Fecundación in Vitro (FIV) ha supuesto un importante incremento en el porcentaje de tratamientos de reproducción asistida en nuestro país. En concreto, según los datos del Ministerio de Sanidad, en el mes de octubre del año pasado, el incremento durante los últimos 5 años fue de un 28%.

Esta tendencia al alza es un claro indicativo de la mayor demanda de estos tratamientos. Si resides en la capital y buscas profesionales especializados en el sector, entre las clínicas de Fiv en Madrid podrás encontrar algunas de las mejores y de mayor reputación a nivel nacional.

¿Existen diferentes tratamientos de FIV?

Ovulo fecundado por fecundación in vitro

La determinación de cuál es el mejor proceso de FIV a realizar se hace en atención a las propias características, tanto biológicas como personales, de los pacientes.

En términos generales dentro la de FIV se incluyen aquellas técnicas que están orientadas a conseguir la unión del óvulo con un espermatozoide. Gracias a estas técnicas se consiguen embriones que, más tarde, serán transferidos al útero materno.

Existen distintas técnicas con las que conseguir estos embriones, algunas de ellas son las siguientes:

FIV convencional

Es aquella en la que se pone en contacto el óvulo y el espermatozoide en una misma gota del medio de cultivo. En este proceso es el propio espermatozoide en que debe por sí mismo atravesar las membranas del óvulo e introducirse en su interior para fecundarlo.

ICSI

Es una técnica que revierte una mayor complejidad que la FIV tradicional. Con el ICSI se llegan a eliminar las células que rodean al ovocito en un proceso que se conoce con el nombre de decumulación. Antes de eliminar estas células, los ovocitos deben estar durante unas horas e en un medio de cultivo.

Con el ICSI se analiza la morfología de los óvulos, eligiendo aquellos que sean aptos para ser fecundados. Una vez elegido el óvulo adecuado se selección un espermatozoide con buena movilidad y morfología. Este espermatozoide será introducido directamente en el interior del óvulo con una pipeta de muy poco calibre.

TESA

Se trata de una variante de la ICSI en la que, mediante una biopsia testicular se consiguen directamente los espermatozoides que posteriormente se utilizarán en la microinyección intracitoplasmática.

La biopsia testicular es una intervención ambulatoria en la que se realizan una o varias incisiones en los testículos del paciente para recuperar los espermatozoides varón y obtener un fragmento de ellos. A posteriori, en laboratorio, estos fragmentos son procesados para obtener los espermatozoides con los que se fecundarán el óvulo.

Ovodonación

En tercer lugar, podemos encontrar la ovodonación, técnica en la que se emplean óvulos de una donante anónima con la que se crean embriones. Es una de las técnicas orientadas a aquellas pacientes que, o bien no produce sus propios ovocitos, o bien tienen una reserva ovárica baja.

Método ROPA

La última de las técnicas de las que hablaremos es el método ROPA o recepción de ovocitos de la pareja. Se trata de una técnica exclusivo para parejas de mujeres en las que ambas comparten la maternidad de una manera activa. A través de esta técnica, una de las mujeres aportará los óvulos mientras que la otra será las que las recibe y se quien se quedará embarazada.