Parece que ya está cerrado el calendario de peatonalización del centro urbano. Al menos así lo han anunciado desde el diario El Mundo. Según esta información el Ayuntamiento de Madrid ensanchará las aceras a principios de diciembre, en concreto, desde el día 1. De esta forma se restringirá el paso de todos los vehículos no autorizados desde ese día.
Proceso de peatonalización
Según la información publicada en el diario este año el Ayuntamiento ha adelantado el cierre al tráfico rodado. A partir del día 1 de diciembre se procederán a las medidas de corte de tráfico entre la Plaza de España y la Plaza Cibeles. El año pasado se hizo el día 5 de diciembre.
El proceso hará de una forma un tanto diferente al del año pasado. En concreto, este año el dispositivo no utilizará valla de hierro. Ahora se emplearán bloques de hormigón. En teoría esta es una medida orientada a no recuperar los carriles para el tráfico. La intención por parte del Consistorio es la de iniciar las obras de remodelación de la Gran Vía a principio del 2018.
Una vez pasada la época navideña no se levantará la restricción de los carriles. Con ello se pretende mantener la disuasión y facilitar el desarrollo de las obras para la peatonalización.
Un decisión polémica
Esta decisión no está exenta de críticas. El cierre al tráfico rodado del año pasado supuso un enfrentamiento entre el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid. En principio debido a que el Consorcio de Transportes no fue avisado con suficiente tiempo de la medida.
Al igual que se hizo con el dispositivo de peatonalización madrileño del año anterior se habilitará un carril por sentido en el centro de la calzada. El resto del espacio estará destinado a los peatones. Sólo se salva un tramo ubicado entre la calle San Bernardo y la Plaza de España. Allí serán dos los carriles que se habilitarán en dirección a Plaza de España. En el otro sentido será sólo uno.
¿Quién podrá circular?
Estos carriles están orientados a la circulación de los autobuses de la EMT así como de coches autorizados. De esta forma el mayor espacio de la Gran Vía quedará para uso peatonal. Sin perjuicio de ello, los agentes de movilidad podrán hacer los ajustes que estimen necesarios para facilitar el tránsito de vehículos de emergencia y evacuación. Por otro lado la velocidad máxima en la calzada de la calle de la Gran Vía será de 30 kilómetros por hora.
Podrán circular los vehículos de residentes, los titulares de plazas de aparcamiento en la citada calle, los taxis, las motos y bicicletas, las unidades móviles de producción y retransmisión audiovisual, los vehículos con distintivo cero emisiones establecido por la DGT, las grúas o los vehículos que accedan a hoteles con bultos y maletas.