
La última ópera de Giacomo Puccini, en el Teatro Real
Varias fechas a lo largo de diciembre para rememorar esta exótica historia de amor
El Teatro Real ofrecerá hasta el 30 de diciembre 18 funciones de una nueva producción. Se trata de Turandot, de Giacomo Puccini. En esta ocasión, se presenta en coproducción con la Canadian Opera Company, el Teatro Nacional de Lituania y la Houston Grand Opera.
Turandot está basada en un cuento de fantasía chino de Carlo Gozzi. Su historia se desarrolla en Pekín, donde la bella pero cruel hija del emperador, Turandot, decide que solo se casará con aquel príncipe que sea capaz de solucionar los tres acertijos que ella le proponga. En caso de que no consiga acertarlos, el pretendiente será ejecutado.
Es entonces cuando Timur, un exiliado rey tártaro, llega a la ciudad junto con su esclava Liù. Allí, se reencuentran con Calaf, su hijo, quien nada más ver a Turandot se enamora de ella y decide afrontar la prueba.
Un viaje de ida y vuelta
Turandot se presentó en la primera temporada de la reinauguración del Teatro Real. Lo hizo bajo la dirección musical de Wladimir Jurówski y escénica de Jeremy Sutcliffe. Jane Eaglen, Vladimir Galouzine y Verónica Villaroel protagonizaban los papeles principales.
Ahora, 20 años después, el montaje vuelve al Teatro Real. En esta ocasión, Bob Wilson, se encarga de la dirección de escena, escenografía e iluminación. Su universo teatral concede a la ópera un aura espectral, muy ajustada al universo sonoro de la partitura. Esta evoca un mundo ancestral, de reminiscencias orientales.
La nueva propuesta

El carismático lenguaje visual y dramatúrgico de Wilson cuenta con siluetas a contraluz, máscaras y movimientos casi rituales. Así, cuenta la leyenda de la sanguinaria princesa China. Enmarcada en su espacio escenográfico ‘natural’, la historia entronca directamente con el milenario teatro de sombras oriental.
Los personajes se convierten así en arquetipos legendarios e hieráticos. La sutil paleta lumínica de Wilson se recrea con los colores orquestales de Puccini y con poéticas sinestesias. De los tonos glaciales de la despiadada protagonista a las tonalidades cálidas del recogimiento de Liù. Su muerte, en la partitura, coincide con la del propio compositor, que deja la obra inacabada.
El reparto
Dos repartos se alternan en la interpretación de las 18 funciones de Turandot. Nicola Luisotti, director musical asociado, se pondrá nuevamente al frente del Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real. También estará al mando de los Pequeños cantores de la ORCAM, que darán vida a la genial partitura de Puccini.
Encabezan los elencos de Turandot dos sopranos que debutan en el Teatro Real: la sueca Irene Theorin y la ucraniana Oksana Dyka. Ambas, aclamadas intérpretes del rol titular de la ópera. Estarán secundadas por las sopranos españolas Yolanda Auyanet y Miren Urbieta-Vega, como Liù. Los tenores Gregory Kunde, Roberto Aronica y Jae-Hyoeung Kim se alternarán en papel de Calaf. Por los bajos, Andrea Mastroni y Giorgi Kirof interpretarán a Timur.
Una leyenda inacabada

Giacomo Puccini falleció en Bruselas en 1924. Por aquel entonces, se sometía a un tratamiento contra el cáncer de garganta. Se encontraba en una encrucijada para concluir el tercer acto de Turandot. Su final, sorprendentemente feliz, termina con el amor triunfando sobre la perfidia.
Su discípulo, Franco Alfano, se encargó de concluir la partitura. Para ello, partió de los esbozos y notas dejados por su maestro. Escribió su final bajo la atenta mirada de Arturo Toscanini, quien dirigió el estreno póstumo de la ópera en La Scala de Milán, en 1926.
En este célebre estreno, el director italiano cortó abruptamente la interpretación y se dirigió al público. Sus palabras fueron: aquí terminó el maestro. En las sucesivas funciones, se ha venido utilizando el final de Alfano. Sin embargo, existe también otra versión por Luciano Berio.
La ópera que marcó una época
En Turandot, Giacomo Puccini da un enorme salto hacia delante en su escritura compositiva. Se aleja del realismo y de su genial maniqueísmo de las emociones para explorar un nuevo universo dramático. La ópera entrelaza motivos epigramáticos con una impresionante eficacia dramática.
Así, otorga al coro una relevancia desconocida en sus óperas anteriores. Explora universos armónicos más audaces con pasajes bitonales y disonantes articulados con su proverbial melodismo. De esta menra, se abre a un floreciente camino truncado por su repentina muerte.
Turandot despide la riquísima tradición operística italiana. Como un ave fénix, esta trazó nuevos rumbos en el devenir de la música dramática. Entonces, daba sus primeros pasos en el inmenso mundo del cine. Hoy, es un elemento tremendamente cercano a la ópera.

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