En el número 27 de la calle Luisa Fernanda encontramos un lugar único, el restaurante Punto Vegano. Un emplazamiento privilegiado desde el que contemplar los últimos rayos de sol proyectados sobre el Templo de Debod. Pero lo que hace único no es su emplazamiento. Es lo que guarda en su interior. Un establecimiento en el que se ofrece una extensa, variada y deliciosa comida con una característica común: el sello cruelty free.
Llevar una filosofía de vida vegana es mucho más de lo que se piensa. No sólo se trata de seguir una dieta alejada del consumo de productos de origen animal. Es todo un modelo de conducta, una alternativa ética en la que la vida de todos los animales tienen el mismo valor.
Con el paso de los años el veganismo se ha ido instaurando en la vida cotidiana. Y aunque aún queda mucho por hacer, cada vez son más los restaurantes y tiendas especializadas que hacen la vida de los veganos un «poco más sencilla». La llegada de emplazamientos como el resaturante Punto Vegano hace que quienes eligen este estilo de vida encuentren una buena alternativa gastronómica.
En Malasaña, barrio de la diversidad por excelencia, los restaurantes veganos han encontrado el entorno perfecto en el que proyectarse. Indudablemente la llegada de personas de distintas nacionalidades a sus calles ha enriquecido su cultura. En términos de veganismo, los restauradores también ven una clara influencia con estas llegadas.
Y con influencias de otros países y otras tradiciones llegó a Malasaña el local Punto Vegano. Está regentado por Vero y Ronny, dos uruguayos que decidieron hacerse veganos hace más de una década.
Se trata de un proyecto que surgió hace más de cuatro años cuando aún no había muchos sitios veganos. La apertura de este negocio suponía su primera inmersión en el mundo de la hostelería. Cuando comenzaron a plantearse la posibilidad de abrir no había apenas restaurantes veganos.
¡Tenemos que hacer un restaurante vegano donde la gente pueda sentarse!
Algunos de los que estaban abiertos por entonces estaban más orientados a la comida para llevar. No tenían mesas para poder disfrutar de la comida en el propio establecimiento. Así que decidieron enfocar la filosofía de vida vegana en su proyección laboral.
A día de hoy, aquí llega todo tipo de gente. Aunque en un primer momento estaba más orientado a personas veganas la amplia versatilidad de este tipo de cocina arrastra a todo tipo de clientes. Los primeros clientes que llegaron lo hicieron a través de Facebook.
Lanzamos antes nuestra página de FACEBOOK que el restaurante
Medio año antes de abrir, hicieron un perfil en la red social en la que explicaron la idea. A través de este perfil colgaban fotos de los platos veganos que hacían en su casa. Encontrar un local apropiado en Madrid no siempre es fácil. Fueron los seguidores de su perfil los que les ayudaron en la búsqueda. Y así, casi por casualidad, se establecieron al lado del Templo de Debod.
Un público variado
La versatilidad de la cocina del Punto Vegano ha conquistado a todo tipo de públicos, no exclusivamente personas que siguen esta filosofía de vida.
Nosotros hacemos cocina vegana por ideología
Pese a que el abanico de público es muy amplio, Vero y Ronny son fieles a sus convicciones y en su carta no han incorporado, ni lo van a hacer, productos que no se integren bajo el concepto de cruelty free.
Día a día acuden a su casa personas muy variadas. Desde gente muy joven hasta personas más mayores. El boca a boca ha funcionado a la perfección en la promoción del restaurante. La sofisticación y delicadeza a la hora de preparar la comida se ha ido extendiendo, siendo uno de los restaurantes veganos de Madrid mejor valorados en Facebook (4,9/5), en HappyCow (4,7/5) en Tripadvisor (4,5/5).
Pero además de la cocina, otra de las claves de su éxito es la amabilidad en el trato al cliente, algo que la mayor parte de los clientes se encargan de dejar claro en las reseñas sobre su experiencia en el restaurante.
Una carta única
Como buen vegano que se precie no hay en la carta ningún elemento de origen animal. De hecho, cuando abrieron los proveedores les recomendaron incluir leche de vaca para servir con el café. Fieles a sus principios, pese a que algunos clientes no veganos se la pedían, nunca la incluyeron y nunca la van a incluir.
La carta del restaurante sigue manteniendo su esencia prácticamente igual desde sus inicios. Obviamente se han ido introduciendo variaciones en función de la estación. En invierno, por ejemplo, se van incluyendo más platos calientes tipo sopas o estofados. Pero lo básico se sigue manteniendo.
Una de las cosas que se mantiene durante todo el año es la pasta fresca vegana. Los platos de raviolis caseros o de lasaña son dos de las recetas que les hacen destacar y diferenciarse del resto de restaurantes veganos. Pero la carta es mucho más extensa en la que tienen cabida productos más propios de la street food como hamburguesas vegetales, perritos calientes o sandwiches templados, pero también platos más propios de la cocina tradicional como las albóndigas de quinoa, la musaca o las lentejas.
Los postres son también una parte importante de la carta. Los que nunca fallan son la tarta de almendra, limón y coco, los muffin y las cookies de pepitas de chocolate.
La incorporación de posibilidades como menú del día, el plato del día dos veces por semana o la extensa variedad de tapas es otra de las claves del éxito de su carta destacada en las reseñas de los clientes.
Ir a este establecimiento es todo un espectáculo. Una cocina en la que se trabaja con mucho respeto y cariño al producto. Algo que sin duda alguna se aprecia en cada bocado. Pero además de ello es una verdadera exhibición artística. Un diseño exquisito digno de admirar que te mostraremos más adelante.
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