
La emblemática Gran Vía de Madrid lucirá nuevo aspecto a finales de 2018. La alcaldesa, Manuela Carmena, ha anunciado su proyecto de remodelación que pretende dar más espacio a la bicicleta y al transporte público, reduciéndole los carriles al vehículo privado.
La principal novedad con esta remodelación será cambiar su carácter como una calle semipeatonal. De esta forma los carriles de una de las principales arterias de la ciudad se verán reducidos de forma que haya mayor espacio para las bicicletas. Los carribles bici estarán integrados con el resto del tráfico rodado.
La decisión del consistorio no está libre de críticas. Desde diferentes agrupaciones políticas cuestionan el planteamiento del equipo de gobierno de Manuela Carmena. Sin embargo el Ayuntamiento reivindica que el progreso y evolución de la ciudad de Madrid pasaría por extender las vías peatonales de la misma forma que se ha hecho en otras ciudades a nivel internacional.
El cierre al tráfico en la concurrida calle realizado durante las fiestas de Navidad también trajo consigo importantes polémicas. Pese a todo ello, una parte de los hosteleros, restauradores y dueños de establecimientos lo reconocieron como un hecho positivo para el desarrollo de su actividad económica. Aunque otra parte de ellos lo concibieron como un auténtico perjuicio. En definitiva no hay una posición unitaria al respecto.
Son distintas las medidas que se adoptarán para llevar a cabo esta peatonalización. En las siguientes líneas puedes encontrar todos los detalles.
¿Qué cambiará?
Entre las modificaciones se incluyen:
– La creación de un carril bici entre plaza de España y Callao. Porque debido a la pendiente, a los ciclistas les costaría más circular con los demás vehículos.
– La reducción de los carriles para el vehículo privado. Actualmente son cuatro, y tras la remodelación pasarían a ser dos.
– La ampliación de las aceras, ocupando el que sería el actual carril bus taxi.
– El cierre de la vía a los vehículos no residentes.

Como se puede ver los dos grandes beneficiarios de los cambios serán los ciclistas y los peatones. Si hablamos de los primeros, debemos explicar detenidamente cómo será su circulación a partir del 2018. En el tramo plaza de España-Callao contarán con su propio carril. A partir de ese punto, entre Callao-Alcalá ciclistas y vehículos privados compartirán carril, teniendo estos últimos la velocidad limitada a 30 kilómetros por hora.
Es precisamente este aspecto el que disgusta a algunos ciclistas, ya que ven peligroso compartir el carril con los vehículos privados y no con el transporte público. Si pudieran usar el carril bus su circulación sería más segura, ya que no tendrían que estar pendientes de si un privado quiere adelantarle y no puede.

A pesar de esta crítica, la propuesta de Carmena gusta. Pacificar la circulación entre peatones, bicicletas, transporte público y vehículos privados es imprescindible para el centro de Madrid y sobre todo para Gran Vía, su principal arteria.

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